De noche y con el N95 todo puede ocurrir…..
Esta noche, vamos hace media hora, ya que son las 2:52, me encontré después de cenar y tomarme algo por ahí, con Paloma, concejal del Ayuntamiento de Oviedo, y con Fco, Pachín para los amigos, tiene una distribuidora de embutidos en Asturias, pero es un buscavidas desde hace muchos años. Ahora, le dió por pensar que en Londres, la ciudad más cosmopolita del mundo, se venderían vinos, quesos y jamones como en España.
Le cuesta mucho ubicarse en barrios muy caros, donde está el alto poder adquisitivo de la City, y ya ha hecho más de la mitad del trabajo. Hacía tiempo que no lo veía y sigue tan generoso y afable como siempre. En Londres, los Lords manejan todos los locales, y sino entienden tu negocio quizás no puedas establecerte, ni aun pagando sumas millonarias.
Pachin, está tratando de establecerse en Myfair, posiblemente uno de los barrios londinenses más caros. No soy un visionario, pero hace tiempo que supe que Pachin apostaba a caballo ganador. Hoy me enteré que abrirá en Octubre, con lo cual ya tengo viaje a Londres. Mientras tanto, veré como un Asturiano en la corte del Rey Arturo, empieza a ofrecer a los Ingleses lo que tanto demandan aquí. Es cuestión de saber que necesidad y para quién. El, lo supo y en breve será una referencia Asturiana en un lugar de referencia mundial en cuanto a Business se refiere.




Ayer fue un día muy ajetreado. Llegamos a Madrid a las 10 de la mañana, para visitar Tormo, y estar con Thelonious (por cierto un gran profesinal en el mundo de la franquicia) perfilando los últimos coletazos de la franquicia. La verdad que tienen muy buena pinta. De tarde nos fuimos a
Un Buen Año, es la última película de Russel Crowe, mi actor preferido. En ella , un broker inglés cambia por obligación que no por vocación su estresante vida en la urbe londinense, que es tal cual le sucede, por la campiña francesa, debido a la herencia de su tío. Esto demuestra que el campo llega a impregnar de una forma tan fuerte el día a día de los urbanitas, que, en su mayor parte nos vemos obligados a olvidar la tecnología por respirar un poco de aire fresco y ralentizar nuestro ritmo diario, en clave de necesidad vital.





