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El Ing. Ernesto Barrera de la UBA, nos explica su visión del Turismo Rural en Argentina

Por Juan Otero, el 15 de mayo de 2007

Ernesto BarreraEl Sr. Ernesto Barrera,  experto en Turismo Rural de la UBA de Argentina, nos da su punto de vista sobre el Turismo Rural en referencia a  mi post  de la semana pasada. Agradezco al Sr. Barrera sus aportaciones a este espacio, donde todos podemos aprender muchas cosas nuevas sobre esta categoría de Turismo.

 

CRITICAS A LA VISIÓN DE TURISMO RURAL DE LA FAUBA
DE ACUSADO A ACUSADOR

Días atrás me sorprendió un correo en el que el Sr. Juan Otero me pide que lea su columna de opinión en el blog que lleva su nombre http://www.juanotero.es/
Al ingresar a su sitio encuentro una nota con su firma, de carácter crítico para con los conceptos publicado en el documento denominado “La formación en turismo rural. La experiencia de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires” que presentara en un seminario realizado en Chile en octubre de 2006l y que está disponible como publicación en  nuestra web http://www.agro.uba.ar/catedras/turismo/cursos.htm
Juan Otero apunta que lo más importante es experiencia en negocios. Creo que ahí reside uno de nuestros fuertes. Casi 200 proyectos en ejecución en América Latina.  Empresas y establecimientos agropecuarios, proyectos de pueblos y de grupos asociativos parte de una realidad concreta originada en nuestras aulas.
Se trata de proyectos que son resultado de la conjunción de la teoría y de práctica. No se viene a la Universidad a desarrollar la ideología del pragmatismo, la más pedestre de todas, sino a aprender de negocios y de desarrollo rural y ello requiere conocer algunos conceptos teóricos y hacer práctica. Es lo que brindamos en la FAUBA.
Pero respondamos las inquietudes críticas del amigo Otero antes de señalar algunas cuestiones conceptuales importantes que dejaremos para el final.

El Sr. Otero interroga:

1. ¿Por qué ponen en duda la denominación Española “Alojamientos Rurales y Actividades Complementarias”?.

Porque el negocio del turismo rural no debe fundarse en el alojamiento, que es un componente del producto turístico y generalmente no es el más importante.
No conozco un turista que viaje motivado en el deseo de dormir en un lugar diferente de su casa.
Cuando un productor se acerca y me dice que quiere dedicarse al turismo rural porque tiene una casa con capacidad ociosa, le digo que ese no es el punto por donde comenzar. Le pregunto: ¿A qué vendrían los turistas?
Los turistas viajan con la motivación de ver y hacer. Son tantas y tan diversas las posibilidades para ofrecer que nos permite hablar de micro-segmentación.
Cada producto turístico debe tener un alojamiento consistente, pues el alojamiento forma parte del mismo, pero no es la médula de la oferta y su formato se decide, idealmente, a posteriori de decidir las actividades  y determinar el perfil de la demanda, pues debe tener características adecuadas a la oferta que se realice y al público que se espera.
Hemos dado vuelta las cosas, el alojamiento es un inevitable complemento del producto turístico, en función del cuál debo variarlo.  No tendrá el mismo diseño uno dedicado a cazadores, que otro para pescadores, o para “birdwatchers”, o para ecologistas, o para solos y solas, o para jóvenes, o para turistas aventureros, y así podríamos seguir.
He debatido en Colombia hace unos años con un grupo de consultores españoles que me antecedió en las presentaciones. Esa denominación los condujo a derivaciones tales como el espesor de los colchones o en el formato de la piscina. Recuerdo que reaccioné y mostré una imagen de promoción de la Red de Turismo Rural de Salzburgo –pienso que los austriacos hacen bien las cosas- en la que unos turistas duermen plácidamente sobre camas de paja en un granero; queriendo significar que lo más valioso que ofrecen es la autenticidad.
Centré entonces mi crítica en la experiencia que tuve en un alojamiento  de la ruta del café que fuera asesorado por una consultora española. Cuando pedí conocer y participar en alguna actividad de la finca –estaban cosechando en ese momento- me dijeron, palabras más o menos: “Mire, lo mejor que puede hacer es ir al Parque del Café. Nosotros nos ocupamos del alojamiento y ellos muestran lo demás”.
La consultora los había formado como hoteleros, tratando de estandarizar los establecimientos, todos los del club de calidad tenían que tener piscina (nueva). Eran lindos alojamientos. Pero, la verdad, si sólo es para alojarme prefiero un hotel construido con esa finalidad pues me ofrecerá mejores servicios que un establecimiento reciclado diseñado para otros fines y no como hotel.
 “Alojamientos Rurales y Actividades Complementarias”, no dice nada de lo esencial del turismo rural, se le opone conceptualmente, pues un buen alojamiento perfecciona, es complementario, a las actividades que el turista rural realiza. Esas que motivaron su viaje.
Finalmente también estamos en desacuerdo, debo decirlo, porque la  pobreza lingüística de esa acuñación, es incapaz de expresar la riqueza de una experiencia de turismo en el medio rural.

2. ¿Si para Uds, el alojamiento cobra un valor secundario, da igual una casa con una alta inversión en infraestructuras, TIC, marcas, etc , que una choza para su explotación como negocio de turismo rural?.

No da lo mismo el tipo de alojamiento, lo hemos explicado, lo que importa es la consistencia con la oferta de actividades y con el producto global.
A veces va mejor una carpa que una casa. Una cabalgata de una semana  en Tierra del Fuego, la isla austral que comparten Argentina y Chile, organizada por la propietaria de una estancia de allí, puede pagarse hasta 10.000 euros y sólo se duerme en carpa. ¡Es que a veces un techo de estrellas tiene más valor que una gran infraestructura!
Hoteles de 5 estrellas y de 500 habitaciones de Puerto Vallarta se han vendido completos a 35 dólares “all inclusive” en tanto que otros  en Belice que son lindas “palapas” (chozas con techos de palmeras), sin luz eléctrica, con agua que viene de una cascadita transportada en canaletas de caña se venden a 500 dólares la noche. 
Efectivamente, a veces, una choza puede ser más costos que una importante construcción con una alta inversión en infraestructura. A un señor de la Gran Manzana, que tiene TODO, no lo sorprenderé ni seduciré con las infraestructuras.
Esto no quiere decir que rechacemos las inversiones, sólo que hay que considerar que tipo de construcción es consistente con la experiencia que se ofrece.
Es importante señalar que nosotros insistimos en que no vendemos metros cuadrados, ni ladrillos, vendemos experiencias!

3. Si la propuesta hotelera ya entra en esta categoría de Turismo Rural, ¿porqué Uds no lo ven una apuesta de futuro?.

Vemos mucho futuro al turismo rural, pero si las inversiones hoteleras no tienen un concepto de negocios adecuado pueden causar fracasos estrepitosos.

4. Se trata de hablar de profesionalización al menos en mi opinión, no de ocupación marginal para el agricultor y su leif motiv para el que apueste por ello, y por supuesto al que hay que apoyar, porque quizás el agricultor no esté preparado ni interesado.

En nuestro caso promovemos la profesionalización; pero hacerlo requiere conocer del negocio. Pero del negocio del turismo rural que es mucho más complejo que el hotelero.
Aquí no se trata de que promovamos nuevos alojamientos hechos desde nada y diseñados con criterios hoteleros profesionales. Ocurre que en el campo existen cantidad enorme de construcciones con capacidad ociosa, que ya están amortizadas. Fueron construidas para uso agropecuario. Abrirlas, para que dejen un ingreso más a la producción, que aunque para usted sea marginal, para el propietario del campo puede no serlo y ayudarlo a cerrar un negocio que tiene parte agropecuaria y parte rural.
Si usted  recomienda a alguien que no tiene nada que compre un poco de tierra, que construya, que se capacite, muy probablemente, lo condene a la quiebra. No podrá competir con el que ya estaba y que tiene muy bajo costo de oportunidad.
Aquí el negocio del turismo rural prácticamente no tiene barreras de entrada. Por eso hay que armar el negocio con profesionalismo y esto, en nuestro modesto entender, no tiene nada que ver con ser un buen hotelero.

5. Estoy de acuerdo en que con una brocha y un bote de pintura se llegaron a comercializar productos de Turismo Rural. Aquí ocurrió igual, pero al final lo que mal empieza mal acaba, y solo la profesionalización del sector puede romper ese daño hecho años ha. Espero y deseo que allí no ocurra algo parecido. ¿ O ya ocurre?.

Conozco bastante España y también varios países de América Latina. Aquí la situación es diferente. Además, insisto, es probable que a los primeros que les vaya mal son a los que han seguido el concepto de “Alojamientos Rurales y Actividades Complementarias”  y no tengan concepto de negocio turístico rural.
Yo creo que este negocio, por lo que expresé en el punto 4, no debe poner en riesgo grandes capitales. Se trata de articular un producto con gran parte de lo que existe, ordenarlo y, especialmente, formular un proyecto de negocios y capacitar al personal, incluyendo a los dueños en temas diversos que hacen a la propuesta específica que se desarrolle.
Enfatizamos en nuestro: ¡NO SOBREINVIERTAN, porque que el turismo rural es un negocio que CARECE DE BARRERAS DE ENTRADA.
Supongamos que se invierte en un proyecto exitoso en el que los precios consideran la inversión realizada. Siempre habrá un productor con una casa con capacidad ociosa y una familia disponible para trabajar que abra al turismo con la misma oferta del inversor pero con un precio mucho más bajo ya que no tednrá que amortizar inversiones. Ese productor es un típico “free raider” y abundan en el campo.

6. Hoy día la convivencia entre el urbanita y el lugareño es total. ¿No debería ser así?.

Estoy de acuerdo porque es muy difícil separar lo urbano de lo rural. Más aún en cercanías a las grandes ciudades. Pero en el campo se encuentra una cultura diferente. Cuando dos culturas se cruzan se nota su diferencia y prestando atención es posible ver el conflicto entre ambas.
Una cosa son los del lugar y otra los de afuera. Muchos inversores de la ciudad que invirtieron en zonas rurales tienen problemas con los lugareños por desconocer su cultura.  Son hechos muy frecuentes en todo el mundo.

7. No entiendo porqué dicen que si el Ministerio de Turismo observa el Turismo Rural como una oferta más, Uds lo ven como un objetivo poco ambicioso.

Pensamos que hay que darle al turismo rural varias miradas. Si sólo se mira la dimensión turística se ve muy pequeño.
Si el turismo rural formara parte sólo de las políticas de diversificación del turismo, podría aspirarse a un 3% del mercado, o poco más. Ningún ministro de turismo pierde el sueño, ni un cargo, ni pasa a la historia por un objetivo cuantitativamente tan pequeño.
Si se mira desde la perspectiva del campo, considerando al turismo rural un producto agropecuario más y el sector lograra captar para sí el 3% del negocio, la dimensión que adquiriría en términos agropecuarios seria importantísima en la mayoría de los países. En algunos pasaría a ser la principal actividad agropecuaria, todo sin que se resigne ninguna de las tradicionales.
Creemos que hay que reunir las dos miradas y evitar los conflictos jurisdiccionales que frecuentemente se presentan. Señalamos también que en general las autoridades de agricultura disponen de más recursos financieros para apoyar a los proyectos que las de turismo.
El turismo rural no puede ser un tema sólo de la política turística ni sólo de la agropecuaria. Deben desarrollarse políticas coordinadas.

8. Estoy de acuerdo en que no se trata de una moda el turismo rural. Es una modalidad turística. De ahí que si Uds lo entienden como modalidad Turística, deberían entender esta categoría de turismo como un proyecto ambicioso.¿No?.

Estamos de acuerdo.

9. Uds llaman neorurales a empresarios que como yo, que viviendo en la ciudad tenemos negocios en el entorno rural, y que somos la mayoría. Que debería evitarse nuestra intrusión en el sector para potenciar el que el inversor sea el propio lugareño del núcleo rural. O sea, ¿Les dirán Uds a los chicos y chicas estudiantes de Postgrado y Cátedra sobre turismo rural en su Universidad, y que vivan en ciudades, que no inviertan en Turismo Rural,?Entonces ¿Cuál es el fundamento de estudiar en la FAUBA estos proyectos?.

En nuestros cursos siempre participan numerosos “neorrurales” que tienen el sueño de cambiar de vida yéndose al campo y por supuesto que hemos ayudado a muchísimos a desarrollar su proyecto. Por supuesto que los apoyamos y nos parece bien que concreten su sueño, es gente que invierte y trabaja.
En la FAUBA no padecemos xenofobia, ni somos fóbicos de lo urbano. No espantamos inversiones, ni de extranjeros ni de nacionales que viven en la ciudad. Por el contrario las estimulamos.
Escribo comprometido con el desarrollo de las comunidades rurales. En nuestra Facultad nos interesa, y actuamos en consecuencia, que los protagonistas del desarrollo sean los residentes actuales. Cuando sus proyectos se hacen bien son excelentes, porque contienen una de las cualidades más importantes del turismo rural: la autenticidad.

10. Estoy de acuerdo con Uds en potenciar canales de comercialización, e inculcarles otra cultura, hacer que reconozcan los recursos básicos , etc,  a los empresarios que viven en el entorno rural  para motivarles empresarialmente en esta categoría de futuro turístico, pero no olviden una cosa: el hábito no hace al monje

Estoy de acuerdo con que el hábito no hace al monje. Pero pensamos nuevamente de modo opuesto.
En el turismo rural el monje es quien ya vive en la zona rural. Hay que capacitarlo en técnicas turísticas y de negocios. Pero no convertirlo en hotelero, que es lo que hicieron algunos consultores europeos en el Quindío, Colombia y que su excelente secretario de Turismo, Luis Fernando Ramírez Echeverri ha logrado modificar dándole autenticidad al producto.
Pero, el forastero, el inversor externo, aquel que conociendo de hotelería o de turismo, hace una inversión turística rural, tiene que ponerse el hábito rural porque lo que definitivamente importa en las propuestas que hace sean consistentes con el medio en el que se desarrolla e, insisto, la autenticidad, es un concepto medular.
 
Quiero finalizar agregando algunos conceptos que fundan nuestra posición. Es lógico que pensemos diferente de los europeos sobre estos temas. Nuestras realidades son muy diferentes.
Mientras que en España, salvo excepciones la gente vive en pueblos y o caseríos; aquí vive en el mismo campo en el que produce.
Mientras Europa subsidia el agro, en Argentina, que tiene un agro capitalista, se cobra impuestos a las exportaciones (sí, además de los impuestos a los que está sometido cualquier empresa). Otros países como México,  tienen sistemas productivos precapitalistas, por citar sólo un caso.
El campo, por cuestiones básicamente tecnológicas requiere cada día más escala de producción y por lo tanto permanentemente disminuye el número de establecimientos y se expulsa gente a la ciudad.
La falta de rentabilidad del agro ocasiona desarraigo y en algunos casos muertes, como ha ocurrido en algunos de los alzamientos de Marcos, en México, con más de mil muertos de ambos bandos en una población rural. ¡Qué decir de la creciente influencia de la droga en otras áreas.!
En nuestra Universidad, en nuestro curso, estos temas no nos son ajenos y es por eso que sabemos que muchas veces, pequeños ingresos anuales, incluso menores a 10.000 dólares, son valiosísimos en las zonas rurales.
Pero también tenemos un compromiso con la cultura –no es sólo el folklore- y la identidad de las poblaciones rurales. El turismo rural es una forma de valorizarlas.
En tanto por aquí tenemos los problemas señalados de falta de rentabilidad y de altísimos impuestos en Europa subsidian a los productores con miles de millones de euros.
Muchos productores españoles, según documentan catedráticos de la Universidad de Zaragoza, han recibido subsidios para arreglar sus viviendas con la obligación de dedicarse al turismo rural. Ni lerdos ni perezosos los han tomado, aunque luego no cumplan la obligación y, en las estadísticas, sus establecimientos están atestados de clientes, claro de clientes fantasmas
Sabemos también que una inversión privada difícilmente prospere bien si no hay un ámbito propicio para los negocios y si la comunidad de alguna manera participa de los beneficios y no sólo del los costos del turismo.
Ernesto Barrera
Coordinador
Área de Turismo Rural
Facultad de Agronomía
Universidad de Buenos Aires
turismo@agro.uba.ar
14/04/2007

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